
La luz de la mañana me ha tocado
para decirme de manera urgente
que ya se aclara todo y en mi frente
un beso del Señor ya me ha sanado.
El sol con su explendor me ha despertado
abriendo las compuertas de mi ocaso
abro persianas y le sedo el paso
para sentir mi rostro acariciado.
!Oh majestad sublime e infinita!
que llegas con la magia, que me agita
en estas horas de crucial espera...
me lleno de tus ondas portadoras
de alegria infinita y a estas horas
mi corazón ya no se desespera.